El pueblo peruano volvió a recibir a Danilo Morales con la calidez de siempre: cariño en las calles, debates intensos y una gastronomía que él no deja de admirar.
Su visita a Lima para el EDIRCOM 2025, la cumbre de comunicación política, empresarial y gubernamental más grande del país, realizada del 2 al 4 de diciembre en el Centro de Convenciones del Colegio de Ingenieros, fue el marco para una nueva entrevista en el programa “Milagros Leiva Entrevista” de Willax TV.
Desde el inicio, Milagros Leiva lo llevó al tema central: las Elecciones Perú 2026 y la figura de Rafael López Aliaga. Morales fue directo: “todas las encuestas lo ponen de primero, pero está estancado en un 10%”. Los datos lo respaldan.
La encuesta América TV–Ipsos de octubre de 2025 le otorga 9% de intención de voto, mientras Keiko Fujimori y Mario Vizcarra marcan 7%. El problema es que el voto blanco o viciado llega al 37% y un 12% aún no define su preferencia.
Morales lo resume con una metáfora tomada de García Márquez: tener casi cuarenta candidatos es “surreal”. En la entrevista, explica que, con unos 27,4 millones de empadronados y un abstencionismo cercano al 30%, es probable que voten alrededor de 19 millones de personas.
Para asegurar el pase a segunda vuelta, calcula que un aspirante necesita al menos un 14% de los votos válidos, es decir, alrededor de 2,7 millones de ciudadanos; y que recién a partir de un 4% (cerca de 800 mil votos) se puede decir que alguien “está en el juego”. A la luz de esos números, un liderazgo que no logra despegar del 9–10,5% luce efectivamente estancado.
“Entre más tarde se reconozca la inseguridad como enfermedad, es peor y más difícil de curar” – Danilo Morales
Jerí, las encuestas y la inseguridad como “enfermedad”
Mientras tanto, las encuestas muestran que el verdadero protagonista del momento es el presidente José Jerí. Ipsos registra 45% de aprobación, 42% de desaprobación y un apoyo de 78% al estado de emergencia decretado en Lima, además de 82% de respaldo a la vacancia de Dina Boluarte.
El Barómetro de Coyuntura Política Perú 2026, elaborado por Imasolu, eleva su aprobación hasta 61,92% en noviembre de 2025 y confirma que la inseguridad es el principal temor de los ciudadanos (77,83%), por encima incluso de la economía o la corrupción.
En este punto, Morales conecta Perú con su experiencia en El Salvador. Como asesor de campaña de Nayib Bukele, recuerda que el éxito del presidente salvadoreño se sostiene en una credibilidad que le da índices de aceptación superiores al 90% y le ha permitido aplicar una política de seguridad tan dura como popular.
Diversas fuentes coinciden en que El Salvador pasó de ser uno de los países más violentos del mundo a tener hoy una de las tasas de homicidios más bajas de América, compitiendo con Canadá entre los niveles más seguros de la región.
No es la primera vez que Morales lee con precisión el rumbo peruano. En una entrevista previa en 2024, él mismo afirmó que cerca del 90% de sus pronósticos sobre la crisis terminaron cumpliéndose: desde las dificultades de Dina Boluarte para concluir su mandato hasta el peso asfixiante de la inseguridad.
Milagros Leiva rescata una frase de aquella conversación que hoy se ha vuelto casi una advertencia de política pública: “Entre más tarde se reconozca la inseguridad como enfermedad, es peor y más difícil de curar”.
De El Salvador a Perú: seguridad, credibilidad y educación
Esa idea atraviesa buena parte del trabajo analítico de Danilo Morales. En su sitio web ha escrito sobre cómo la Generación Z está derribando gobiernos en distintas regiones del mundo y sobre el impacto de la desinformación, las fake news y los sesgos cognitivos en campañas políticas, así como un análisis del caso Dina Boluarte y sus errores de comunicación.
En todos esos contenidos aparece el mismo hilo conductor: la combinación entre seguridad ciudadana, liderazgo creíble e inversión sostenida en educación como condición para atraer inversión y reconstruir la confianza democrática.
Desde Lima, y con el telón de fondo del EDIRCOM 2025, la conclusión de Morales es incómoda pero necesaria: en un escenario donde el voto blanco y viciado encabeza las encuestas y un favorito como Rafael López Aliaga —o “López Arriaga”, como muchos lo mencionan coloquialmente— permanece estancado en torno al 10%, el verdadero desafío del Perú no es solo elegir un nuevo presidente, sino reconstruir la credibilidad de su clase política antes de que la apatía termine ganando por walkover en las Elecciones 2026.

